Esos pequeños seres azulados que nos divirtieron en la niñez, vuelven a escala cinematográfica en una aventura urbana en pleno Nueva York. Así, los pitufos vienen al mundo real donde los demás personajes son de carne y hueso. Pero su aventura es tan infantil, tan cursi, tan de color de rosas, que solo los muy pequeños podrán divertirse. Al menos transmiten buen rollo.
